"TARTUFO"
de Moliere Segunda Temporada |
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Del
5 de octubre al 5 de noviembre será
la segunda temporada de "Tartufo", que dirige
Raúl Osorio al frente del Teatro Nacional Chileno.
Funciones:
Sala "Antonio Varas" (Morandé 25).
Fono: 696 1200. Jueves a sábado, a las 20.00.
Entrada general, $ 5.000; estudiantes, convenios y
tercera edad, $ 3.000.
El Pato reemplaza al Pancho
El cambio será radical:
Francisco Melo deja "Tartufo" y el rol protagónico
quedará en manos de, nada menos, que de Patricio
Torres, el conocido actor de programas de televisión.
Más de un ajuste deberá
hacer Raúl Osorio, el director del montaje.
Y no sólo cosmético, ya que Torres tendrá
un vestuario hecho a su medida pues, por razones estructurales,
no podrá usar el que dejó Melo. Es probable
que el reemplazo del Pancho por el Pato implique otros
énfasis, ya que cada actor aporta al personaje
algo de su propio perfil humano, tanto interno como
externo.
En todo caso, Torres, que se ha desempeñado
principalmente en la televisión (ver breve
currículo), debió amoldarse al esquema
de trabajo de la compañía durante los
ensayos y a las exigencias de un montaje hecho y exhibido
durante dos meses y medio, entre mayo y julio pasado.
En la primera temporada de exhibición, "Tartufo"
fue visto por casi 14 mil espectadores.
Más perverso que seductor
- "Según me han contado,
porque no vi la obra, Pancho Melo desarrolló
el perfil de seductor de Tartufo", comentó
Patricio Torres, en un alto del trabajo de memorización
del texto de Moliere, que tradujo y adaptó
el dramaturgo Benjamín Galemiri. "Por
mi parte, agrega el actor, subrayaré el doble
estándar del personaje y ese aprovecharse de
ciertas cosas a través de su simpatía:
la seducción, el cálculo, la verborrea
son las herramientas de mi Tartufo... por ahí
va el personaje que estoy construyendo".
- ¿Será un hombre
perverso?
- "Sí. Todos tenemos algo
de Tartufo, aunque este personaje está llevado
un poquito más allá de lo normal. Creo
que debe ser llevado un poco hacia la perversión
para mostrarlo en toda su envergadura".
- ¿Es algo maquiavélico
y desarrolla estrategias para alcanzar posiciones?
- "Pienso que para Tartufo el
fin justifica los medios, como dice Maquiavelo, aunque
en esta obra no alcanza sus objetivos. Se equivoca
y se le va todo a las pailas, nomás. Pero,
obviamente, es maquiavélico y nada le importa,
sólo sus objetivos. ¡En la obra trata
de seducir a la esposa de su mejor amigo!, además
de robarle sus bienes. Tartufo no se preocupa de las
consecuencias de sus actos. Es de una perversión
absoluta".
- ¿Es aplicable ese perfil
a escala humana?
"Mira, siempre se ha dicho que,
por lo general, la realidad supera la ficción.
No sé hasta qué punto se exagera en
la obra al dibujar a Tartufo como un hombre perverso.
Aunque, probablemente, si uno empieza a mirar alrededor,
hay gente que se le parece... Por ejemplo, Bush y
toda esa camarilla que se metió en la guerra
contra Irak, un país de este porte (junta sus
dedos) que tienen destruido... Creo que allí
la perversión llega a ser mucho más
fuerte que la que vemos en Tartufo".
- Tartufo también es un tipo
muy cristiano, santurrón...
- "En este montaje no está
muy fuerte lo religioso. Más bien se muestra
una 'nueva religión', la del consumismo".
- Pancho Melo estuvo en la primera
temporada de la obra ¿te pesa una posible comparación
con él?
- "En el teatro no caben las comparaciones.
Pancho hizo su trabajo, yo haré el mío.
No he visto lo que hizo él, pero tiene que
ser muy bueno, porque es un gran comediante. Sólo
pienso en construir mi personaje. Creo que ambos trabajos
son honestos".
- ¿Qué aportarás
al personaje de tu propia tartufería?
- "Creo que la simpatía
que puedo descargar como persona. La simpatía
mal utilizada es peligrosísima, porque es más
distanciada... es hacerte el gracioso, el buenito...
para después pegar el golpe... Y eso es peligrosísimo".
Patricio Torres egresó
como actor de la Escuela de Teatro de la Universidad
de Chile, en 1974, y en los siguientes tres años
realizó cursos de danza clásica y contemporánea,
y de técnica Graham. En 1977, intervino en
las obras "El lazarillo de Tormes" y "La
zapatera prodigiosa". Posteriormente, se incorporó
de lleno a la televisión, tanto en TVN como
en Canal 13, destacándose en diversos segmentos
del "Jappening con ja" y "Sábados
gigantes".
El comediante retorna al mundo del
teatro entre 1987 y 1991, recordándose en forma
especial su actuación en "Muerte accidental
de un anarquista", de Darío Fo, en 1987.
En este período también estuvo en "Orquesta
de señoritas" (1989), "Taxi"
(1990) y "Bar Zeppelin Blues" (1991), además
de dirigir, producir y actuar en varios café
concert.
Actualmente integra el elenco de Teatro
en Chilevisión, en este canal de señal
abierta.
MOLIERE,
el seudónimo de Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673),
dramaturgo y actor francés, nació en
una familia de la rica burguesía comerciante,
ya que su padre se desempeñó en el cargo
de tapicero real. A la edad de diez años, Molière
perdió a su madre, Fue alumno del colegio jesuita
de Clermont, hasta 1639, y se licenció en la
Facultad de Derecho de Orleans, en 1642. En esa época,
el dramaturgo se relacionaba con el círculo
del filósofo epicúreo Gassendi y de
los libertinos Chapelle, Cyrano de Bergerac y D'Assoucy.
En 1643, ya con el nombre de Molière, fundó
L'Illustre Théâtre, junto con la comediante
Madeleine Béjart. Con la dirección de
ella, al comienzo, y por él después,
la joven compañía intentó establecerse
en París, pero el proyecto fracasó en
1645, por falta de medios. Las deudas acumuladas lo
llevaron a ser arrestado.
Después
y durante trece años, Moliere recorrió
las regiones del sur de Francia con el grupo encabezado
por Dufresne, al que sustituyó como director
a partir de 1650. Es probable que la compañía
representara entonces tragedias de autores contemporáneos
(Corneille, entre otros) y las primeras farsas de
Molière, a menudo constituidas por guiones
rudimentarios sobre los cuales los actores improvisaban
al estilo de la commedia dell'arte.
En 1658,
la compañía se estableció en
París con el nombre de Troupe de Monsieur,
y obtuvo su primer éxito importante con la
sátira Las preciosas ridículas, un año
después. En 1860 creó el personaje de
Sganarelle, al que siempre interpretó él
mismo, en la comedia homónima, al cual Moliere
recurriría muchas veces en otros montajes.
Molière,
que perseguía la fama de Corneille y Racine,
no triunfó en el género de la tragedia.
Don García de Navarra, obra en la que había
invertido mucho esfuerzo, fracasó rotundamente.
La escuela de las mujeres (1662) fue su primera obra
maestra, con la que se ganaría el favor de
Luis XIV.
Los detractores
del dramaturgo criticaron su matrimonio con Armande
Béjart, celebrado unos meses antes. Veinte
años más joven que él, nunca
se supo si era hermana o hija de Madeleine (en cuyo
caso Molière podría haber sido su padre,
aunque la crítica moderna ha desmentido esta
posibilidad). Luis XIV apadrinó a su primer
hijo, que murió poco después de su nacimiento,
en 1864. En respuesta a las acusaciones de incesto,
Molière escribió El impromptu de Versalles,
que le enemistó con cierta parte de la clase
influyente de París.
En 1663,
mientras llevaba las tragedias de Racine al escenario
y organizaba festivales en el palacio de Versalles,
presentó los tres primeros actos de Tartufo.
El sentido irreverente y sacrílego que sus
enemigos veían en sus obras generó una
agria polémica que terminó con la prohibición
de la obra. Lo mismo sucedería con Don Juan
o El festín de piedra, tras sólo quince
representaciones.
Acosado
por sus detractores, especialmente desde la Iglesia,
Molière se defendía con el favor del
rey. Sin embargo, lo caprichoso de este apoyo significaba
que las pensiones se prometían pero no se pagaban,
y el autor tuvo que responder a las incertidumbres
económicas de su compañía a través
de una enorme producción. En la temporada siguiente
escribió cinco obras, de las que sólo
El médico a palos fue un éxito.
Los problemas
con el Tartufo, que proseguían, y las dificultades
para mantener la compañía fueron quebrando
su salud, mientras disminuía su producción.
Sin embargo, en estos años aparecen algunas
de sus mejores obras: El misántropo, El avaro
y El enfermo imaginario.
En 1673,
durante la cuarta representación de esta última
obra, sintió unos violentos dolores. Trasladado
a su casa, murió a las pocas horas. El rey
debió intervenir para que la Iglesia le concediera
el derecho a tierra santa, si bien fue enterrado de
noche y prácticamente sin ceremonia.
El gran
mérito de Molière consistió en
adaptar la commedia dell'arte a las formas convencionales
del teatro francés, para lo que unificó
música, danza y texto. Además, privilegió
casi siempre los recursos cómicos y luchó
contra las hipocresías de su tiempo mediante
la ironía.