"El tribunal del honor"
Ficha de Obra

Escrita por el dramaturgo nacional Daniel Caldera, es considerada uno de los primeros dramas costumbristas del teatro chileno.

Resurgimiento de una dramaturgia olvidada: el TNCh revive uno de los grandes montajes del siglo XIX, periodo en que se escribieron más de 300 obras que forjaron la identidad local.

La historia se basa en un hecho real ocurrido en San Felipe y tiene como telón de fondo la guerra entre Chile y la Confederación Perú-Boliviana

Dramaturgia
Daniel Caldera

Dirección
Juan Pablo Peragallo

Elenco
Nicolás Pavez, María Paz Grandjean, Michael Silva, Rafael Contreras, Paulo Stingo, Natalia Valladares y Jorge Salazar. 

Asistente de dirección
Isidora Khamis

Música
Alejandro Miranda

Escenografía
Gabriela Torrejón

Vestuario
Loreto Monsalve

Iluminación
Andrés Poirot

Funciones
18 de octubre al 24 de noviembre
Miércoles a sábado

Horario
20:00 h

Valor
$7.000 entrada general
$4.000 estudiantes y tercera edad.
$3.500 Miércoles y jueves popular: (precio único).









Juan Martínez (Rafael Contreras), gobernador militar de alto rango, prepara su hogar para recibir la visita de un oficial del Ejército (Michael Silva), sin imaginar la tragedia que desataría. El invitado es, precisamente, el antiguo amor de María (María Paz Grandjean), su esposa. Diez años atrás, el padre de esta última había impedido el matrimonio de ambos debido a la pobreza del joven. Sin embargo, una vez que se reencuentran, la pasión se desata. Y urden un plan para huir. 

Juan intercepta la correspondencia de su esposa y descubre el romance secreto. Para salvar su honor, planea una terrible venganza: Pedro es asesinado y María muere apuñalada por su marido, aún cuando ésta devela su estado de embarazo pidiendo clemencia. La historia se basa en un hecho real ocurrido en San Felipe y tiene como telón de fondo la guerra entre Chile y la Confederación Perú-Boliviana de 1836. En la actualidad, la crítica la considera una de las piezas cumbre del Romanticismo en Chile junto a “Los Amores del Poeta” (1842) de Carlos Bello y “Ernesto” de Rafael  Minvielle (1842).

“Uno de los temas principales que expone Caldera en su texto es el de la violencia contra la mujer, mostrándonos, ferozmente, cómo ésta ha permanecido –dentro de la escala social- en una posición inferior al género masculino: en pocas palabras, la mujer aparece como una propiedad del hombre y el adulterio se paga con la vida”, explica el director Juan Pablo Peragallo (“Rey planta”, “El corazón del gigante egoísta”, “Ayudándole a sentir”). Y agrega: “Montar esta obra implica un importante ejercicio de memoria, donde revisitamos un texto que cimienta los inicios del teatro en Chile. Revivirlo es hacer un viaje hacia nuestro origen escénico”. 

A juicio de Ramón Griffero, director del TNCh, “El tribunal del honor” es “la primera obra que estampa la rebelión y el derecho de amar de la mujer más allá de la moral social”. Y agrega: “Su estreno en 1877 marca un hito en la historia de la dramaturgia y rápidamente se consolida como un gran referente del drama romántico y del realismo en nuestra escena. Hoy podemos a volver a ver lo que tanto apludieron nuestros antepasados”.

El elenco está conformado por: Nicolás Pavez, María Paz Grandjean, Michael Silva, Rafael Contreras, Paulo Stingo y Natalia Valladares. La música original, en tanto, fue compuesta especialmente para la obra por Alejandro Miranda. “La puesta en escena trabaja con el sentido de lo clásico, evidenciando la influencia de autores como Shakespeare o Calderón de la Barca. Uno de los conceptos eje de este proyecto es el de ‘restauración’. Intentamos hacer esta obra como se hubiese proyectado en su época, pero en ese ‘tratar’ nos encontramos con materiales que ya no existen… Entonces, los reemplazamos por elementos actuales. Allí se genera el cruce con lo contemporáneo”, agrega Peragallo. 

El diseño de vestuario, a cargo de Loreto Monsalve, también rescata ese sentido de época. Por ejemplo, gran parte de las prendas pertenecen a obras emblemáticas que fueron montadas en el TNCh en décadas pasadas, y forman parte de su colección patrimonial. La escenografía, de Gabriela Torrejón, sigue la misma línea: la visualidad del siglo XIX se funde con referentes actuales. Por último, se rescatan algunos efectos especiales utilizados por el teatro de antaño para generar sonidos en vivo (máquina de viento, máquina de truenos, etc.).